El producto entra en el cuerpo del pelador-enfriador, donde un conjunto de paletas removedoras genera movimientos combinados de rotación, circulación y desplazamiento transversal, favoreciendo su repelado uniforme gracias a la fricción.
Durante el proceso, la piel desprendida cae sobre el fondo de chapa perforada mientras una corriente continua de aire ambiente, impulsada por las turbinas laterales en sentido descendente, evacua tanto la piel como el calor generado hacia el exterior de la máquina, contribuyendo simultáneamente al enfriamiento del producto.
La descarga se realiza a través de una boca de salida con apertura regulable para controlar el caudal de producto, equipada además con una boquilla de aspiración que elimina los restos de piel suelta antes de su salida.